Esta variedad, autóctona de Valdeorras, tiene su origen en los diversos cruzamientos e injertos sobre vides salvajes que realizan los primeros pobladores romanos, que acceden a la zona a través de la Vía Nova que comunicaba Braga y Astorga.
Por su sensibilidad a la humedad no sigue hacia la costa, asentándose en Valdeorras. Su poca resistencia al oídio, mildiu y botritis así como al exceso de sol unido a sus bajos rendimientos obligan a una viticultura minuciosa por lo que prácticamente se abandona en la época de los graneles (años `60) a favor de otras variedades foráneas.
Hacia 1975 se realiza en Valdeorras una reconversión varietal para recuperar el godello.
Sin embargo se emplean con frecuencia porta injertos inadecuados para la región y clones extraños lo que da como resultado una población heterogénea de plantaciones de godello.
Esta situación explica las diferencias de calidad muy importantes de unos vinos a otros según las fincas de las que proceda la uva. |